He asumido que nunca nos olvidaremos. Cada vez que nos cruzamos, sus
ojos se revelan ante mí, nostálgicos de todo aquello que no hemos sido,
preguntándose acaso si aún no es demasiado tarde. Pero ninguno de nosotros
hace nada.
ojos se revelan ante mí, nostálgicos de todo aquello que no hemos sido,
preguntándose acaso si aún no es demasiado tarde. Pero ninguno de nosotros
hace nada.
Ella se muerde el labio y mira a cualquier otra parte con los pensamientos
clavados en mí. Yo acelero el paso, como si llegara tarde a donde nadie me
está esperando.
Esto no es otro ensayo de poema; soy yo pidiendo auxilio —otra vez— sin
que nadie acuda a socorrerme.
Fuente: Tú y yo nunca fuimos nosotros de Selam Wearing
No hay comentarios:
Publicar un comentario