lunes, 5 de noviembre de 2018

¿Te sientes libre?




¿Te sientes libre?

Un principio que aporta mucho valor a tu vida es la libertad. Ese “sentirte libre” contrapuesto a lo que “te ata”, a lo que te sucede en tu vida y crees que te impide ser libre.

Lo primero que descubrirás es que si no te sientes libre es porque no tienes claro quién eres ni qué sendero caminar en tu vida, porque la libertad es obrar de acuerdo con tu consciencia y tu pensamiento. Se relaciona mucho con esa armonía que tiene que existir entre lo que sientes, lo que piensas y lo haces.

¿Por qué es importante sentirte libre? Porque sentirte libre es indispensable para tu desarrollo personal, para el desarrollo de tu personalidad, de ese “quién eres”, y para lograr lo que quieres en tu vida.

Cuando estás atrapado sin saber qué hacer o que crees que lo que quieres hacer no lo puedes hacer, es cuando más atado te sentirás. Es cuando sientes que no eres libre porque no puedes hacer lo que quieres hacer, porque no puedes expresar lo que piensas, y peor aun, cuando crees que no puedes ser quién eres.

Por lo que, es trascendental sentirte libre. No depender de otros para hacer lo que quieres hacer ni sentir que puedes lograr lo que te propones porque otro lo crea y no porque tú lo crees. Porque eres libre cuando tienes un pensamiento propio. Cuando eres responsable de tu comportamiento. Cuando no te sientes culpable de actuar como quieres. Cuando sabes cómo enfrentar tus miedos.

Tu libertad está dentro de ti, no está afuera ni depende de nadie más. Es algo muy personal y es primordial que aprendas que no importa lo que el otro haga tu puedes ser libre.

¿Qué cambios tienes que hacer para ser libre?
Lo primero que tienes que lograr es descartar esa sensación de sentirte prisionero de tu trabajo, de tu cotidianidad, de tu situación. Es estar consciente de que nadie puede privarte de sentirte libre. Y que si no te sientes libre el único responsable eres tú.

Para cambiar tu sensación de “no sentirte libre” por la sensación de “sentirte libre” tienes que entender que lo que te tiene atrapado es cómo vives tu vida y no la vida en sí misma. Es una comunicación contigo mismo y con tus emociones mas que con tu vida y lo que te sucede.

Cuando controlas tus emociones
[cuando educas tus sentimientos] y logras que tu comunicación contigo mismo fluya, notarás como enfrentas de una forma más eficaz lo que te sucede en la vida, y por consiguiente, te sentirás más libre. 

Cuando te resistes a un hecho o una situación concreta que te afecta, lo que realmente haces es fortalecerla. En principio, la forma más apropiada de transformar un hecho o una situación es aceptarla y luego modificarla, convertirla en lo que quieres que sea. Pero, mientras te resistas a aceptar que es así, no estás haciendo nada para cambiarla.

Mientras no la aceptes lo que haces es luchar contra ti mismo, contrario a lo que piensas de que luchas contra el hecho. Con lo que realmente luchas es con la parte de ti mismo que no acepta ese hecho creando un conflicto interno que no te conduce a ningún resultado.

En cambio, si aceptas lo sucedido, y detienes ese conflicto, podrás enfocarte en su transformación. En convertirlo en lo que verdaderamente quieres que sea. Aceptar un hecho es posicionarte ante el mismo, tener una posición definida para decidir que hacer con ese hecho. Y crear, propiciar otros hechos que te conduzcan hacia donde quieres llegar.

Perdón, me equivoqué
Uno de los factores que más libertad aportan al ser humano es perdonar. ¡Y cuánto cuesta perdonar! Cuando no eres capaz de perdonar lo que haces es quedarte con toda la rabia por dentro y quedarte sólo con la parte mala del problema.

No saber perdonar es como tirar el ancla y resignarte a quedarte en ese espacio de tu ser repleto de odio, de frustración, de resentimiento y de inconformidad, teniendo a un paso otros espacios repletos de dicha y libertad.

Algunas personas optan por perdonar, pero no olvidar. Y me pregunto, ¿hasta que punto están perdonando realmente?
Cuando perdonas te abres a la libertad, te enfocas en el futuro, colocas tu ser de frente al futuro, de frente hacia donde están las nuevas posibilidades de hacer algo nuevo y dejas de mirar el pasado. Comienzas a caminar hacia delante, hacia nuevas experiencias.

Cuando perdonas no estás queriendo decir que apruebas lo sucedido, estás queriendo decir que eres capaz de continuar tu camino a pesar de ese tropiezo, que eres capaz de reanimarse a ti mismo, que eres completamente libre. Que no te encadenas a lo negativo ni contaminas tu vida con emociones destructivas.

Que eres capaz de ayudar al otro a superar sus propias limitaciones, y convertirlo en una persona libre. Cuando perdonas escoges ser libre, en vez de encadenarte al resentimiento y la inconformidad. Cuando perdonas te favorece más a ti que al perdonado.

Sentirte libre
Sentirte libre no depende de ningún sentimiento ni depende de nada externo a ti mismo. Para sentirte libre te propongo:
  • Que descubras que te motiva a seguir adelante.
  • Que descubras cuál es sentido de tu vida.
  • Que te deshagas de tus miedos y los enfrentes.
  • Que no te reprimas de mostrarte cómo eres y expresar lo que piensas.
  • Que aprendas a gestionar tus sentimientos y tus emociones.
  • Que no permitas que otros te digan que hacer con tu vida.
  • Que te atrevas a ser tú mismo.
  • Tomar tus propias decisiones.
  • Sentirte libre es fundamental para lograr un desarrollo personal que te impulse hacia donde quieres llegar.
¿Te sientes libre?
Busca un espacio en tu vida y piensa de qué quieres liberarte: ¡Y libérate!
Lo que quieres lograr en tu vida se relaciona con tu libertad, con hacer lo que quieres hacer, expresar lo que piensas y obrar en consecuencia con quién eres.
La metáfora más común para expresar libertad es volar, por lo que te pregunto: ¿Qué te hace volar? ¿Qué te hace sentir que vuelas?… ¿Por qué no vuelas, entonces?

Fuente: Gustavo Eduardo Periche

No hay comentarios:

Publicar un comentario